El lijado empieza con granos medios y avanza con calma hacia granos finos, siempre en dirección de la veta. Limpiar entre pasadas evita barro y rayas ocultas. Abrir ligeramente el poro en maderas duras ayuda a una penetración pareja, generando uniformidad y evitando zonas brillantes o secas.
Menos es más: impregnar, esperar unos minutos y retirar el sobrante con generosidad evita pieles arrugadas, manchas y eternos pegotes. Las capas delgadas, bien secas, se refuerzan sin rodeos. Cambiar paños antes de saturarlos y revisar cantos protege el tacto, el brillo y la limpieza posterior.
El curado completo toma días, a veces semanas, según temperatura, humedad y espesor. Realiza la prueba del tacto seco y del olor neutro antes de usar intensamente. Mientras tanto, evita manteles plásticos y calor directo. Los trapos aceitados deben guardarse extendidos o en agua para prevenir riesgos.
All Rights Reserved.